La Casita de Nehuén: 20 años sembrando comunidad en Viedma

La Casita de Nehuén: 20 años sembrando comunidad en Viedma

Con un emotivo festejo en el barrio Guido, el espacio comunitario celebró dos décadas de contención, inclusión y desarrollo integral para cientos de niños, niñas y adolescentes. Historias de pertenencia, trabajo interinstitucional y la huella viva de un lazo con los vecinos que trasciende generaciones.

Por Mario Andrés

En el corazón del barrio Guido, la emoción y la alegría se sintieron a flor de piel. La Casita de Nehuén cumplió 20 años de historia activa en Viedma y lo festejó junto a las familias, vecinos e instituciones que forman parte de su recorrido. La jornada festiva, que se extendió con música, baile y un ambiente de auténtico reencuentro, dejó en evidencia el inestimable rol social que este espacio cumple en la capital rionegrina.

Desde sus primeros pasos en el barrio, el proyecto fue tejiendo un vínculo humano sumamente profundo con su entorno. Hoy en día, esta integrado por un equipo de 12 personas, que ofrece una amplia gama de propuestas que abarca deporte, arte y contención social: gimnasio de pesas, fútbol, boxeo, tenis de mesa, natación, guitarra, aerófonos, apoyo escolar en niveles primario y secundario, además de talleres de arte y expresión, cine comunitario y audiovisual

Un sentido de pertenencia que traspasa generaciones 

A lo largo de las dos décadas de labor comunitaria, la verdadera fortaleza de la casita radica en la huella que deja en quienes habitan sus talleres. Durante los festejos se pudo evidenciar de manera palpable el sólido respaldo de los adolescentes y jóvenes hacia el coordinador y todo el equipo de trabajo. Hay un arraigado sentido de pertenencia en cada chico y chica que se involucra cotidianamente en las actividades.

«Yo estoy desde el 2007, 19 años de estos 20 que tiene la casita», relata Cristian Andraca al recordar los momentos compartidos. «Lo que siempre remarco es que chicos que fueron mis alumnos hoy en día traen a sus hijos acá; ahí se sembró una semillita que creció bastante alto y fuerte, y eso es lo que más nos enorgullece»

Ese vínculo afectivo trasciende la contención diaria y busca brindar herramientas reales para el proyecto de vida de las juventudes. «Buscamos llegar a ellos, poder escucharlos y que nos escuchen, que logren terminar la escuela, que lleguen a la universidad, que sean personas responsables u honestas. Eso es lo que tratamos de inculcarles», resalta sobre el propósito que guía el espacio.

Un ejemplo conmovedor del involucramiento de los chicos y chicas que se vio reflejado en el propio festejo: fueron los propios adolescentes del taller audiovisual quienes se encargaron de realizar la cobertura audiovisual y de registro de los 20 años de la institución, demostrando en la práctica la autonomía y el protagonismo adquirido.

Respaldo institucional y trabajo en red

           

Actualmente, La Casita de Nehuén forma parte de la órbita del Ministerio de Desarrollo Humano del Gobierno de Río Negro, organismo que acompaña y fortalece su labor cotidiana junto a la niñez, la adolescencia y las familias de Viedma.

El Secretario de Desarrollo Humano, Andrés Fredes, subrayó el valor histórico y social de este trabajo en conjunto: “Cuando la incorporamos a nuestro trabajo diario, nos permitió aportar y fortalecer un espacio que durante 20 años construyó vínculos y acompañó a las familias de la comunidad. Queremos sostener esa historia y seguir generando oportunidades de participación, encuentro y desarrollo para niños, niñas y adolescentes”.

Asimismo, fue una jornada en la que destacó la presencia de familias, referentes de diversas organizaciones y un remarcable trabajo interinstitucional. La unión demostrada frente a los desafíos recientes consolidó aún más la confianza colectiva en la casita. Tras atravesar momentos de incertidumbre administrativa, el fuerte respaldo barrial fue determinante para sostener las puertas abiertas y renovar el compromiso con la comunidad

Con las puertas abiertas de par en par para cualquier vecino que quiera acercarse a compartir un mate, proyectar ideas o simplemente encontrar escucha, La Casita de Nehuén reafirma tras 20 años que es mucho más que un centro comunitario: es un faro de oportunidades, refugio y esperanza para los barrios de Viedma.

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