El legislador rionegrino y referente del deporte provincial se abre en una charla íntima. Del muchacho que llegó a Viedma a dedo sin un bolso a los récords sudamericanos y la gestión pública; un recorrido atravesado por el esfuerzo, el recuerdo imborrable de los que ya no están y el amor incondicional que lo sostiene.
Hay nombres que en el ámbito público se asocian de inmediato a cargos, leyes, récord o grandes eventos deportivos. Pero detrás de cada figura que trasciende, existe una trama silenciosa hecha de privaciones, madrugadas, manos tendidas y pérdidas que dejan huellas profundas.
Por Mario Andrés | Ciclo de Entrevistas de POV Data
En una conversación cercana e íntima para el ciclo de entrevistas de POV Data, conducido por Mario Andrés, Marcelo Szczygol dejó de lado por un momento los discursos institucionales para mostrar la fibra más pura de su historia personal: la de un joven de clase trabajadora que aprendió que la fuerza no solo se mide en kilos sobre una barra, sino en la capacidad de mantenerse de pie ante las adversidades.
La semilla del esfuerzo y el sueño postergado
Hijo de un camionero con pensión por invalidez tras un accidente y de una empleada de comercio y peluquera, Marcelo creció aprendiendo que nada en la vida se regala. Criado entre la chacra de sus abuelos y las calles de General Roca, el valor de levantarse temprano y respetar la palabra empeñada fue la única herencia económica que recibió, y también la más valiosa.
A los 17 años, impulsado por el deseo de superarse, tomó una decisión drástica de salir en busca de un futuro. Su primer gran anhelo no era la educación física, sino la medicina. Sin embargo, la realidad económica de la época le impuso un freno. Ante la falta de becas para estudiar medicina sin recursos, descubrió que en Viedma existía una beca completa para quien ingresara en el primer puesto del Instituto de Educación Física.
Con determinación pura, viajó sin siquiera tener un bolso adecuado, compitió entre decenas de aspirantes y logró ese primer lugar. La idea original era recibirse de profesor para costearse luego la carrera de medicina; pero Dios tenía otros planes. La vocación docente, el descubrimiento del deporte de alto rendimiento y el convulsionado contexto económico del país terminaron enamorándolo de una profesión que, según él mismo confiesa, le cambió la vida para siempre.

Gratitudes que marcan el camino y ausencias que duelen
A lo largo de la entrevista, el relato de Szczygol se vuelve pausado y profundamente emotivo al recordar a las personas que forjaron su carácter. En su memoria habitan con cariño desde sus maestras de primaria hasta grandes mentores rurales de la comarca, pero hay nombres que resuenan como pilares fundamentales:
Jorge «El Flaco» Ferreira: A quien define sin dudar como el mejor intendente que tuvo Viedma, un «caudillo y un amigazo» que confió en él en 2007 para transformar el deporte municipal. Recordar su partida sigue siendo una herida abierta: «Fue una pérdida que sentí muchísimo. Era un tipo con un carácter fuerte, sensible y con un corazón enorme por su gente».
Su suegra: Una figura materna y consejera fundamental en su vida, con quien convivió desde sus primeros años en Viedma y cuya partida en 2015 dejó un vacío irreparable que aún emociona al legislador.
Alberto Weretilneck: A quien agradece la confianza ciega para ponerlo al frente de la Secretaría de Deportes de la Provincia en 2015, permitiéndole demostrar que Río Negro podía albergar torneos mundiales y preolímpicos de nivel internacional.
Pero si hay un nombre que ilumina la mirada de Marcelo es el de Valeria Filiosi. Su compañera de vida desde los 19 años, ex atleta de la selección argentina de vóley y el sostén en los momentos más oscuros. «Es lo que soy. Es un ejemplo, lo más sano y valioso que tengo. Nos criamos juntos y es la persona que me enseñó a vivir», confiesa emocionado.
El espíritu olímpico como filosofía de vida
Desde levantar mas de 200 kg en pres de banca hasta transformar la gestión pública aumentando exponencialmente la participación de niños y jóvenes en el deporte provincial, la vida de Marcelo Szczygol se rige por el espíritu olímpico: el principio inquebrantable de dar siempre el máximo esfuerzo.
Hoy, desde su rol en la Legislatura provincial, sostiene que el verdadero éxito radica en no olvidar jamás de dónde se viene. Entre el recuerdo de los viajes interminables escuchando Pink Floyd por las rutas patagónicas y el abrazo cotidiano con los vecinos al caminar por la costanera del río Negro, «el Profe» demuestra que más allá de los títulos, las marcas y los cargos políticos, su mayor logro ha sido mantener intactos los consejos de su padre de ser humilde, agradecido y de dar lo mejor.
Equipo de POV Data
Mario Andres, Rafael Patino y Santiago Nahuelpan
